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CONSEJOS PARA VIAJAR EN AVION

13/10/2009

Recuerdo que el primer viaje a Chile se me hizo interminable, me lo pasé todo el rato impaciente, mirando la hora, mirando por la ventanilla del avión, mirando el mapa cada dos por tres para ver cuanto habíamos avanzado, viendo alguna que otra película… pero el tiempo pasaba y pasaba y no llegábamos nunca. Lo bueno de la experiencia de hacer un viaje transcontinental es que luego cualquier otro vuelo te parece cortísimo. El viaje a Chile todavía se me sigue haciendo algo pesado pero ya no tanto como antes, ahora simplemente pienso en hacer “vida” durante esas varias horas de trayecto.

Puede parecer una chorrada, pero si no tenéis algo que hacer os aburriréis como una ostra y os pondréis a pensar en lo largo que se está haciendo el viaje. Aseguraros de que lleváis entretenimiento para muchas horas: ordenador, libros, videoconsola, música. Lo que mejor os funcione. Yo siempre meto en la mochila un par de novelas cortas o una larga, es más o menos lo que puedo consumir durante el viaje. Durante el viaje, olvidaos de la hora, no os impacientéis, disfrutad del tiempo libre que tenéis leyendo una novela que os guste o jugando a vuestro video juego favorito.

Llevad alguna prenda extra de abrigo en el equipaje de mano. En los vuelos de larga distancia a veces se pasan un poco con el aire acondicionado y no es suficiente con la mantita que te dan.

La primera vez que entré en un A380 con destino a Río vi a multitud de pasajeros quitándose los zapatos nada más sentarse. Me pareció curioso pero yo no me los quité, me pareció un poco “guarrillo”. Hoy en día lo primero que hago al sentarme es descalzarme. Se está mucho más a gusto descalzo durante un viaje largo y se duerme mucho mejor. Llevad unos calcetines extra en la bolsa de mano por si se os enfrían los pies.

Otra cosa que me llamó la atención durante mi primer vuelo fue ver a gente haciendo estiramientos y ejercicio dentro del avión. Cuando lo vi sonreí y me pareció curioso. Ahora soy el primero que se va de vez en cuando a la cola del avión a hacer estiramientos. Estar sentado durante tantas horas en un sillón tan estrecho es duro y quizás lo notéis en la espalda y las piernas al día siguiente, para evitarlo levantaos de vez en cuando, hace estiramientos y moved el cuerpo,

Pensad que vais a pasar prácticamente un día viajando. ¿Qué haríais durante un día de vacaciones de relax? Desayunar, leer un rato, comer, echar la siesta, leer otro rato, ir a correr, ver una película, cenar… En los vuelos de larga distancia normalmente simulan el paso de una tarde-noche-mañana durante el transcurso del viaje. Poco después del despegue te dan un aperitivo, a las dos horas sirven la cena, al cabo de tres horas apagan todas las luces y se supone que todos los pasajeros tienen que dormir, cuando quedan unas dos horas para la llegada encienden las luces y sirven el desayuno. Intentad adaptaros a este horario, por ejemplo: cenar, ver una película de las que ofrecen a bordo, dormir, hacer estiramientos, leer, desayunar, leer hasta el aterrizaje. Sobre todo intentad dormir cuando apagan las luces, si no lo conseguís encended la luz personal, poneos a hacer algo que os entretenga y salid a caminar y estirar por los pasillos más o menos una vez a la hora.

Esto de gustos personales pero yo prefiero pasillo, da menos sensación “claustrofóbica” y para los que tenemos las piernas largas se hace más llevadero porque puedes sacar un poco las piernas. Una de las ventajas de estar en pasillo es que puedes salir a caminar, a hacer estiramientos o al baño cuando te de la gana sin tener que molestar a nadie. La desventaja es que durante el viaje los que se sientan en el interior te molestarán alguna que otra vez para pedirte permiso para salir. Pero los mejores asientos sin lugar a dudas son los situados junto a las puertas de emergencia, antiguamente nadie quería sentarse en ellos porque da algo de miedo eso de estar al lado de una puerta en un avión… pero con el tiempo la gente se ha ido dando cuenta de que es uno de los lugares donde más cómodo se viaja al tener mucho más espacio (no hay sillones delante). Es difícil conseguir un asiento juego a una puerta de emergencia, todo el mundo lo pide, pero preguntad a ver si tenéis suerte.

Bebed mucha agua. Mejor exceso que no falta. El aire acondicionado, los pequeños cambios de presión, los cambios de temperatura, el cansancio del viaje, a veces uno se olvida de beber, te quedas dormido durante horas y luego te despiertas atontadísimo, muerto de sed y más cansado aún que antes de dormir. Si tenéis sed pedid agua a las azafatas, o sino podéis ir caminando a las zonas cercanas a los aseos donde suelen tener un par de carritos puestos con bebidas que podéis serviros libremente. Si os entra hambre, también podéis pedir un tentempié y en la mayoría de las aerolíneas os lo darán.

En mis primeros viajes cuando era pequeño veía a los aeropuertos como un lugar de tránsito aburrido sin más y esperaba impaciente a que se abrieran las puertas para subir al avión. Pero poco a poco le he ido encontrando el encanto a los aeropuertos y los he empezado a ver como un lugar donde “hacer vida”. Al igual que con el tiempo en el avión, intentad disfrutar del tiempo en los aeropuertos, relajaos, tomaos algo, ojead alguna revista en las papelerías etc.

Yo no lo he hecho nunca pero hay mucha gente a la que le va bien llevar alguna que otra pastilla para dormir, tened cuidado con las sobredosis. Me han recomendado varias veces dormidina que dicen que es ideal por si no puedes conciliar el sueño en el avión. Yo lo que si que llevo son algunas aspirinas, paracetamol por si acaso y barritas de energéticas-muesli.

Id al baño a menudo, lavaos la cara con agua fresca y lavaos los dientes, no olvidéis meter un cepillo de dientes en el equipaje de mano y un tubo pequeño de pasta de dientes (Tened cuidado con los límites de seguridad).

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VIAJE POR ASTURIAS

12/03/2008

Ayer mismo llegué de pasar siete días en Asturias. Toda una semana de disfrute en ese auténtico paraíso natural (dándole totalmente la razón a su conocido emblema turístico), tanto por su espectacular paisaje como por su gran atractivo histórico-cultural.

Cualquier lugar de los que he visitado tiene un encanto especial y no puedo decir con cual de ellos me quedo, pues todo lo que he visto de Asturias me ha fascinado.
Visité Ribadesella, dónde sorprenden las casas de aquellos indianos que, después de volver de hacer las américas, quisieron plasmar todas sus riquezas en conseguir la vivienda más bella y llamativa, dando lugar a una peculiar combinación de colores atrevidos. Y su puente, que marca la línea de llegada del Descenso Internacional del Sella, gran celebración local, que coincide con el primer sábado de agosto después del día 2, y en la que participan piragüistas de todo el mundo.

También Villaviciosa, en la comarca de la sidra, pueblo muy elegante en el cual se asienta un abundante patrimonio histórico y donde probé por primera vez un buenísimo y típico bollo preñao con chorizo.

Luarca, conocida como la Villa Blanca de la Costa Verde, es un precioso pueblo pesquero donde nació Severo Ochoa, Premio Nobel en 1959 por el descubrimiento del ARN presente en la célula. Este ilustre luarqués está enterrado en un cuidado cementerio al lado del faro y de la ermita de La Atalaya, desde donde se contemplan unas bonitas vistas al mar. Una auténtica maravilla.

No muy lejos está Cudillero, pueblecito encantador con su puerto típico pesquero y sus casas colgadas de la montaña todas de distintos colores, en el que comí un delicioso arroz de berberechos en uno de los restaurantes de la plaza que da la bienvenida a todo aquel que llega.

De La Montaña de Covadonga (el primer Parque Nacional español) o, lo que es lo mismo desde 1995, Los Picos de Europa, seguro que me quedo corta. Es algo extraordinario. Tuve la suerte de poder subir más allá del santuario, ya que ese día no había niebla y pude contemplar ese espectacular paraje natural. Sus dos lagos de origen glaciar, sus pastizales con alguna cabaña de pastores, sus sensacionales vistas,… Sin palabras.

No quiero olvidarme de la zona más industrial, las Cuencas Mineras, por su importancia en la transformación económica y social no sólo de Asturias sino también de España. Visité el Museo de la Minería y la Industria, en El Entrego, donde pude acceder a una mina imagen a escala natural y con enseres reales. Se me pusieron los pelos de punta y es que parece mentira cómo podían trabajar en esas condiciones (y siguen trabajando, por supuesto, con mejoras pero supongo que igual de duro). Accedes a la simulación de mina a través de una “jaula” (ascensor en argot minero) descendiendo a unos 500 metros de profundidad y, una vez en ella, se puede ver todos los sistemas de arranque, extracción y transporte del carbón, todo ello con ruidos que se asemejan a los de una mina real. Vamos, que si padeces claustrofobia, no lo aconsejo.

Y qué decir de Oviedo, Gijón y Avilés. De la primera, capital de Asturias, Woody Allen dijo que ésta era una ciudad de cuento y qué bien la definió. Es una ciudad limpia (no sólo lo digo yo sino sus distintos galardones como el de “La escoba de oro”), con mucho encanto y muy tranquila para pasear puesto que tiene un alto porcentaje de calles peatonales. De la segunda, Gijón, me quedo con sus playas, su casco antiguo y la amabilidad de su gente. Y de la tercera, Avilés, con sus edificios, palacios, calles, pórtico e iglesias, con mucho atractivo.


Para no alargarme más, sólo decir que, a parte de todo lo mencionado, de esta bonita tierra, también he aprendido cosas como qué es un asturcón (caballo originario de Asturias), un carbayón (roble, pastel y gentilicio coloquial de Oviedo), un hórreo (granero) y que sino quieres perder a tu marido o a tu mujer, mejor será que no le dés infusiones de tejo (árbol longevo que es venenoso).

Asturias, todo un gusto en conocerla.

VIAJE POR ASTURIAS

12/03/2008


Ayer mismo llegué de pasar siete días en Asturias. Toda una semana de disfrute en ese auténtico paraíso natural (dándole totalmente la razón a su conocido emblema turístico), tanto por su espectacular paisaje como por su gran atractivo histórico-cultural. Cualquier lugar de los que he visitado tiene un encanto especial y no puedo decir con cual de ellos me quedo, pues todo lo que he visto de Asturias me ha fascinado.

Visité Ribadesella, dónde sorprenden las casas de aquellos indianos que, después de volver de hacer las américas, quisieron plasmar todas sus riquezas en conseguir la vivienda más bella y llamativa, dando lugar a una peculiar combinación de colores atrevidos. Y su puente, que marca la línea de llegada del Descenso Internacional del Sella, gran celebración local, que coincide con el primer sábado de agosto después del día 2, y en la que participan piragüistas de todo el mundo.

También Villaviciosa, en la comarca de la sidra, pueblo muy elegante en el cual se asienta un abundante patrimonio histórico y donde probé por primera vez un buenísimo y típico bollo preñao con chorizo.

Luarca, conocida como la Villa Blanca de la Costa Verde, es un precioso pueblo pesquero donde nació Severo Ochoa, Premio Nobel en 1959 por el descubrimiento del ARN presente en la célula. Este ilustre luarqués está enterrado en un cuidado cementerio al lado del faro y de la ermita de La Atalaya, desde donde se contemplan unas bonitas vistas al mar. Una auténtica maravilla.

No muy lejos está Cudillero, pueblecito encantador con su puerto típico pesquero y sus casas colgadas de la montaña todas de distintos colores, en el que comí un delicioso arroz de berberechos en uno de los restaurantes de la plaza que da la bienvenida a todo aquel que llega.

De La Montaña de Covadonga (el primer Parque Nacional español) o, lo que es lo mismo desde 1995, Los Picos de Europa, seguro que me quedo corta. Es algo extraordinario. Tuve la suerte de poder subir más allá del santuario, ya que ese día no había niebla y pude contemplar ese espectacular paraje natural. Sus dos lagos de origen glaciar, sus pastizales con alguna cabaña de pastores, sus sensacionales vistas,… Sin palabras.

No quiero olvidarme de la zona más industrial, las Cuencas Mineras, por su importancia en la transformación económica y social no sólo de Asturias sino también de España. Visité el Museo de la Minería y la Industria, en El Entrego, donde pude acceder a una mina imagen a escala natural y con enseres reales. Se me pusieron los pelos de punta y es que parece mentira cómo podían trabajar en esas condiciones (y siguen trabajando, por supuesto, con mejoras pero supongo que igual de duro). Accedes a la simulación de mina a través de una “jaula” (ascensor en argot minero) descendiendo a unos 500 metros de profundidad y, una vez en ella, se puede ver todos los sistemas de arranque, extracción y transporte del carbón, todo ello con ruidos que se asemejan a los de una mina real. Vamos, que si padeces claustrofobia, no lo aconsejo.

Y qué decir de Oviedo, Gijón y Avilés. De la primera, capital de Asturias, Woody Allen dijo que ésta era una ciudad de cuento y qué bien la definió. Es una ciudad limpia (no sólo lo digo yo sino sus distintos galardones como el de “La escoba de oro”), con mucho encanto y muy tranquila para pasear puesto que tiene un alto porcentaje de calles peatonales. De la segunda, Gijón, me quedo con sus playas, su casco antiguo y la amabilidad de su gente. Y de la tercera, Avilés, con sus edificios, palacios, calles, pórtico e iglesias, con mucho atractivo.


Para no alargarme más, sólo decir que, a parte de todo lo mencionado, de esta bonita tierra, también he aprendido cosas como qué es un asturcón (caballo originario de Asturias), un carbayón (roble, pastel y gentilicio coloquial de Oviedo), un hórreo (granero) y que sino quieres perder a tu marido o a tu mujer, mejor será que no le dés infusiones de tejo (árbol longevo que es venenoso).

Asturias, todo un gusto en conocerla.

>VIAJE POR ASTURIAS

12/03/2008

>Ayer mismo llegué de pasar siete días en Asturias. Toda una semana de disfrute en ese auténtico paraíso natural (dándole totalmente la razón a su conocido emblema turístico), tanto por su espectacular paisaje como por su gran atractivo histórico-cultural.

Cualquier lugar de los que he visitado tiene un encanto especial y no puedo decir con cual de ellos me quedo, pues todo lo que he visto de Asturias me ha fascinado.
Visité Ribadesella, dónde sorprenden las casas de aquellos indianos que, después de volver de hacer las américas, quisieron plasmar todas sus riquezas en conseguir la vivienda más bella y llamativa, dando lugar a una peculiar combinación de colores atrevidos. Y su puente, que marca la línea de llegada del Descenso Internacional del Sella, gran celebración local, que coincide con el primer sábado de agosto después del día 2, y en la que participan piragüistas de todo el mundo.

También Villaviciosa, en la comarca de la sidra, pueblo muy elegante en el cual se asienta un abundante patrimonio histórico y donde probé por primera vez un buenísimo y típico bollo preñao con chorizo.

Luarca, conocida como la Villa Blanca de la Costa Verde, es un precioso pueblo pesquero donde nació Severo Ochoa, Premio Nobel en 1959 por el descubrimiento del ARN presente en la célula. Este ilustre luarqués está enterrado en un cuidado cementerio al lado del faro y de la ermita de La Atalaya, desde donde se contemplan unas bonitas vistas al mar. Una auténtica maravilla.

No muy lejos está Cudillero, pueblecito encantador con su puerto típico pesquero y sus casas colgadas de la montaña todas de distintos colores, en el que comí un delicioso arroz de berberechos en uno de los restaurantes de la plaza que da la bienvenida a todo aquel que llega.

De La Montaña de Covadonga (el primer Parque Nacional español) o, lo que es lo mismo desde 1995, Los Picos de Europa, seguro que me quedo corta. Es algo extraordinario. Tuve la suerte de poder subir más allá del santuario, ya que ese día no había niebla y pude contemplar ese espectacular paraje natural. Sus dos lagos de origen glaciar, sus pastizales con alguna cabaña de pastores, sus sensacionales vistas,… Sin palabras.

No quiero olvidarme de la zona más industrial, las Cuencas Mineras, por su importancia en la transformación económica y social no sólo de Asturias sino también de España. Visité el Museo de la Minería y la Industria, en El Entrego, donde pude acceder a una mina imagen a escala natural y con enseres reales. Se me pusieron los pelos de punta y es que parece mentira cómo podían trabajar en esas condiciones (y siguen trabajando, por supuesto, con mejoras pero supongo que igual de duro). Accedes a la simulación de mina a través de una “jaula” (ascensor en argot minero) descendiendo a unos 500 metros de profundidad y, una vez en ella, se puede ver todos los sistemas de arranque, extracción y transporte del carbón, todo ello con ruidos que se asemejan a los de una mina real. Vamos, que si padeces claustrofobia, no lo aconsejo.

Y qué decir de Oviedo, Gijón y Avilés. De la primera, capital de Asturias, Woody Allen dijo que ésta era una ciudad de cuento y qué bien la definió. Es una ciudad limpia (no sólo lo digo yo sino sus distintos galardones como el de “La escoba de oro”), con mucho encanto y muy tranquila para pasear puesto que tiene un alto porcentaje de calles peatonales. De la segunda, Gijón, me quedo con sus playas, su casco antiguo y la amabilidad de su gente. Y de la tercera, Avilés, con sus edificios, palacios, calles, pórtico e iglesias, con mucho atractivo.


Para no alargarme más, sólo decir que, a parte de todo lo mencionado, de esta bonita tierra, también he aprendido cosas como qué es un asturcón (caballo originario de Asturias), un carbayón (roble, pastel y gentilicio coloquial de Oviedo), un hórreo (granero) y que sino quieres perder a tu marido o a tu mujer, mejor será que no le dés infusiones de tejo (árbol longevo que es venenoso).

Asturias, todo un gusto en conocerla.

VIAJE POR ASTURIAS

12/03/2008


Ayer mismo llegué de pasar siete días en Asturias. Toda una semana de disfrute en ese auténtico paraíso natural (dándole totalmente la razón a su conocido emblema turístico), tanto por su espectacular paisaje como por su gran atractivo histórico-cultural. Cualquier lugar de los que he visitado tiene un encanto especial y no puedo decir con cual de ellos me quedo, pues todo lo que he visto de Asturias me ha fascinado.

Visité Ribadesella, dónde sorprenden las casas de aquellos indianos que, después de volver de hacer las américas, quisieron plasmar todas sus riquezas en conseguir la vivienda más bella y llamativa, dando lugar a una peculiar combinación de colores atrevidos. Y su puente, que marca la línea de llegada del Descenso Internacional del Sella, gran celebración local, que coincide con el primer sábado de agosto después del día 2, y en la que participan piragüistas de todo el mundo.

También Villaviciosa, en la comarca de la sidra, pueblo muy elegante en el cual se asienta un abundante patrimonio histórico y donde probé por primera vez un buenísimo y típico bollo preñao con chorizo.

Luarca, conocida como la Villa Blanca de la Costa Verde, es un precioso pueblo pesquero donde nació Severo Ochoa, Premio Nobel en 1959 por el descubrimiento del ARN presente en la célula. Este ilustre luarqués está enterrado en un cuidado cementerio al lado del faro y de la ermita de La Atalaya, desde donde se contemplan unas bonitas vistas al mar. Una auténtica maravilla.

No muy lejos está Cudillero, pueblecito encantador con su puerto típico pesquero y sus casas colgadas de la montaña todas de distintos colores, en el que comí un delicioso arroz de berberechos en uno de los restaurantes de la plaza que da la bienvenida a todo aquel que llega.

De La Montaña de Covadonga (el primer Parque Nacional español) o, lo que es lo mismo desde 1995, Los Picos de Europa, seguro que me quedo corta. Es algo extraordinario. Tuve la suerte de poder subir más allá del santuario, ya que ese día no había niebla y pude contemplar ese espectacular paraje natural. Sus dos lagos de origen glaciar, sus pastizales con alguna cabaña de pastores, sus sensacionales vistas,… Sin palabras.

No quiero olvidarme de la zona más industrial, las Cuencas Mineras, por su importancia en la transformación económica y social no sólo de Asturias sino también de España. Visité el Museo de la Minería y la Industria, en El Entrego, donde pude acceder a una mina imagen a escala natural y con enseres reales. Se me pusieron los pelos de punta y es que parece mentira cómo podían trabajar en esas condiciones (y siguen trabajando, por supuesto, con mejoras pero supongo que igual de duro). Accedes a la simulación de mina a través de una “jaula” (ascensor en argot minero) descendiendo a unos 500 metros de profundidad y, una vez en ella, se puede ver todos los sistemas de arranque, extracción y transporte del carbón, todo ello con ruidos que se asemejan a los de una mina real. Vamos, que si padeces claustrofobia, no lo aconsejo.

Y qué decir de Oviedo, Gijón y Avilés. De la primera, capital de Asturias, Woody Allen dijo que ésta era una ciudad de cuento y qué bien la definió. Es una ciudad limpia (no sólo lo digo yo sino sus distintos galardones como el de “La escoba de oro”), con mucho encanto y muy tranquila para pasear puesto que tiene un alto porcentaje de calles peatonales. De la segunda, Gijón, me quedo con sus playas, su casco antiguo y la amabilidad de su gente. Y de la tercera, Avilés, con sus edificios, palacios, calles, pórtico e iglesias, con mucho atractivo.


Para no alargarme más, sólo decir que, a parte de todo lo mencionado, de esta bonita tierra, también he aprendido cosas como qué es un asturcón (caballo originario de Asturias), un carbayón (roble, pastel y gentilicio coloquial de Oviedo), un hórreo (granero) y que sino quieres perder a tu marido o a tu mujer, mejor será que no le dés infusiones de tejo (árbol longevo que es venenoso).

Asturias, todo un gusto en conocerla.

VIAJE POR ASTURIAS

12/03/2008

Ayer mismo llegué de pasar siete días en Asturias. Toda una semana de disfrute en ese auténtico paraíso natural (dándole totalmente la razón a su conocido emblema turístico), tanto por su espectacular paisaje como por su gran atractivo histórico-cultural.

Cualquier lugar de los que he visitado tiene un encanto especial y no puedo decir con cual de ellos me quedo, pues todo lo que he visto de Asturias me ha fascinado.
Visité Ribadesella, dónde sorprenden las casas de aquellos indianos que, después de volver de hacer las américas, quisieron plasmar todas sus riquezas en conseguir la vivienda más bella y llamativa, dando lugar a una peculiar combinación de colores atrevidos. Y su puente, que marca la línea de llegada del Descenso Internacional del Sella, gran celebración local, que coincide con el primer sábado de agosto después del día 2, y en la que participan piragüistas de todo el mundo.

También Villaviciosa, en la comarca de la sidra, pueblo muy elegante en el cual se asienta un abundante patrimonio histórico y donde probé por primera vez un buenísimo y típico bollo preñao con chorizo.

Luarca, conocida como la Villa Blanca de la Costa Verde, es un precioso pueblo pesquero donde nació Severo Ochoa, Premio Nobel en 1959 por el descubrimiento del ARN presente en la célula. Este ilustre luarqués está enterrado en un cuidado cementerio al lado del faro y de la ermita de La Atalaya, desde donde se contemplan unas bonitas vistas al mar. Una auténtica maravilla.

No muy lejos está Cudillero, pueblecito encantador con su puerto típico pesquero y sus casas colgadas de la montaña todas de distintos colores, en el que comí un delicioso arroz de berberechos en uno de los restaurantes de la plaza que da la bienvenida a todo aquel que llega.

De La Montaña de Covadonga (el primer Parque Nacional español) o, lo que es lo mismo desde 1995, Los Picos de Europa, seguro que me quedo corta. Es algo extraordinario. Tuve la suerte de poder subir más allá del santuario, ya que ese día no había niebla y pude contemplar ese espectacular paraje natural. Sus dos lagos de origen glaciar, sus pastizales con alguna cabaña de pastores, sus sensacionales vistas,… Sin palabras.

No quiero olvidarme de la zona más industrial, las Cuencas Mineras, por su importancia en la transformación económica y social no sólo de Asturias sino también de España. Visité el Museo de la Minería y la Industria, en El Entrego, donde pude acceder a una mina imagen a escala natural y con enseres reales. Se me pusieron los pelos de punta y es que parece mentira cómo podían trabajar en esas condiciones (y siguen trabajando, por supuesto, con mejoras pero supongo que igual de duro). Accedes a la simulación de mina a través de una “jaula” (ascensor en argot minero) descendiendo a unos 500 metros de profundidad y, una vez en ella, se puede ver todos los sistemas de arranque, extracción y transporte del carbón, todo ello con ruidos que se asemejan a los de una mina real. Vamos, que si padeces claustrofobia, no lo aconsejo.

Y qué decir de Oviedo, Gijón y Avilés. De la primera, capital de Asturias, Woody Allen dijo que ésta era una ciudad de cuento y qué bien la definió. Es una ciudad limpia (no sólo lo digo yo sino sus distintos galardones como el de “La escoba de oro”), con mucho encanto y muy tranquila para pasear puesto que tiene un alto porcentaje de calles peatonales. De la segunda, Gijón, me quedo con sus playas, su casco antiguo y la amabilidad de su gente. Y de la tercera, Avilés, con sus edificios, palacios, calles, pórtico e iglesias, con mucho atractivo.


Para no alargarme más, sólo decir que, a parte de todo lo mencionado, de esta bonita tierra, también he aprendido cosas como qué es un asturcón (caballo originario de Asturias), un carbayón (roble, pastel y gentilicio coloquial de Oviedo), un hórreo (granero) y que sino quieres perder a tu marido o a tu mujer, mejor será que no le dés infusiones de tejo (árbol longevo que es venenoso).

Asturias, todo un gusto en conocerla.

DE VIAJE POR ASTURIAS

03/03/2008


Ayer mismo llegué de pasar siete días en Asturias. Toda una semana de disfrute en ese auténtico paraíso natural (dándole totalmente la razón a su conocido emblema turístico), tanto por su espectacular paisaje como por su gran atractivo histórico-cultural. Cualquier lugar de los que he visitado tiene un encanto especial y no puedo decir con cual de ellos me quedo, pues todo lo que he visto de Asturias me ha fascinado.

Visité Ribadesella, dónde sorprenden las casas de aquellos indianos que, después de volver de hacer las américas, quisieron plasmar todas sus riquezas en conseguir la vivienda más bella y llamativa, dando lugar a una peculiar combinación de colores atrevidos. Y su puente, que marca la línea de llegada del Descenso Internacional del Sella, gran celebración local, que coincide con el primer sábado de agosto después del día 2, y en la que participan piragüistas de todo el mundo.

También Villaviciosa, en la comarca de la sidra, pueblo muy elegante en el cual se asienta un abundante patrimonio histórico y donde probé por primera vez un buenísimo y típico bollo preñao con chorizo.

Luarca, conocida como la Villa Blanca de la Costa Verde, es un precioso pueblo pesquero donde nació Severo Ochoa, Premio Nobel en 1959 por el descubrimiento del ARN presente en la célula. Este ilustre luarqués está enterrado en un cuidado cementerio al lado del faro y de la ermita de La Atalaya, desde donde se contemplan unas bonitas vistas al mar. Una auténtica maravilla.

No muy lejos está Cudillero, pueblecito encantador con su puerto típico pesquero y sus casas colgadas de la montaña todas de distintos colores, en el que comí un delicioso arroz de berberechos en uno de los restaurantes de la plaza que da la bienvenida a todo aquel que llega.

De La Montaña de Covadonga (el primer Parque Nacional español) o, lo que es lo mismo desde 1995, Los Picos de Europa, seguro que me quedo corta. Es algo extraordinario. Tuve la suerte de poder subir más allá del santuario, ya que ese día no había niebla y pude contemplar ese espectacular paraje natural. Sus dos lagos de origen glaciar, sus pastizales con alguna cabaña de pastores, sus sensacionales vistas,… Sin palabras.

No quiero olvidarme de la zona más industrial, las Cuencas Mineras, por su importancia en la transformación económica y social no sólo de Asturias sino también de España. Visité el Museo de la Minería y la Industria, en El Entrego, donde pude acceder a una mina imagen a escala natural y con enseres reales. Se me pusieron los pelos de punta y es que parece mentira cómo podían trabajar en esas condiciones (y siguen trabajando, por supuesto, con mejoras pero supongo que igual de duro). Accedes a la simulación de mina a través de una “jaula” (ascensor en argot minero) descendiendo a unos 500 metros de profundidad y, una vez en ella, se puede ver todos los sistemas de arranque, extracción y transporte del carbón, todo ello con ruidos que se asemejan a los de una mina real. Vamos, que si padeces claustrofobia, no lo aconsejo.

Y qué decir de Oviedo, Gijón y Avilés. De la primera, capital de Asturias, Woody Allen dijo que ésta era una ciudad de cuento y qué bien la definió. Es una ciudad limpia (no sólo lo digo yo sino sus distintos galardones como el de “La escoba de oro”), con mucho encanto y muy tranquila para pasear puesto que tiene un alto porcentaje de calles peatonales. De la segunda, Gijón, me quedo con sus playas, su casco antiguo y la amabilidad de su gente. Y de la tercera, Avilés, con sus edificios, palacios, calles, pórtico e iglesias, con mucho atractivo.


Para no alargarme más, sólo decir que, a parte de todo lo mencionado, de esta bonita tierra, también he aprendido cosas como qué es un asturcón (caballo originario de Asturias), un carbayón (roble, pastel y gentilicio coloquial de Oviedo), un hórreo (granero) y que sino quieres perder a tu marido o a tu mujer, mejor será que no le dés infusiones de tejo (árbol longevo que es venenoso).

Asturias, todo un gusto en conocerla.