Posts Tagged ‘padres’

PARA LOS PAPAS MODERNOS

01/03/2010

¿Como explicar el nacimiento de un niño a otro niño en el siglo XXI?.
… la cigueña las abejas, las flores, la semilla en la tierra, eso esta desfasado

SEAMOS MODERNOS.

Un bonito dia, un hijo le pregunta a su padre:

¿Papa, como naci yo?

Muy bien hijo, algun dia debiamos hablar de esto y te voy a explicar lo que debes saber:
Un dia, Papa y Mama se conectaron al Facebook. Papa le mando a Mama un e-mail para vernos en un cybercafe. Descubrimos que teniamos muchas cosas en comun y nos entendiamos muy bien.
Papa y Mama decidimos entonces compartir nuestros archivos. Nos metimos disimuladamente en el W.C y Papa introdujo su Pendrive en el puerto USB de Mama.
Cuando empezaron a descargarse los archivos nos dimos cuenta que no teniamos Firewall.
Era ya muy tarde para cancelar la descarga e imposible de borrar los archivos.
Asi es, que a los nueve meses, aparecio el VIRUS.

UNA MADRE DE CHIHUAHUA

05/11/2009

Bueno, pero…¿Qué nos pasa? Qué es lo que nos hace suponer que alguien más tiene la responsabilidad de cuidar de nuestros hijos, si nosotros, que se supone que somos los que más los amamos, no queremos tomar esa responsabilidad???
Es ridículo ver esas mesas redondas, en las cuales funcionarios públicos, dueños de bares y discotecas, miembros de comités ciudadanos y medios de comunicación se culpan unos a otros por algo que no es mas que falta de responsabilidad de nosotros los padres.
Que si en los bares le venden alcohol a menores; que si los agentes de tránsito reciben sobornos, que si no cierran estos lugares a la hora señalada…
¿Pero en dónde están los padres de este menor que tomó mas de la cuenta?, ¿Quién lo recibe en su casa a esas horas y en ese estado?, ¿Quién le dió dinero para entrar en el bar, para el alcohol y para el soborno?, ¿Dónde están los padres que le dieron el carro a un menor que no es capaz de hacerse responsable y maneja aunque esté tomado?
¡Por favor! En qué piensan los padres de esos jóvenes que salen de su casa a las 11 de la noche, habiendo empezado a tomar desde en la tarde, durante el partido de Tigres contra Rayados?
¿Y en qué están pensando los padres de la jovencita de 16 o 17 años, que va a conseguir ride de regreso con la mamá de fulanita, sin querer enterarse de que esa mamá ni siquiera está en la ciudad? ¿Quien será responsable de ver en que estado llegó esta joven? ¿Con quien se queda a dormir? ¿Cuáles son las costumbres de la familia en donde se quedó (si es que conocemos a la familia)?
Por qué queremos pasarles la responsabilidad de decidir en manos de quién ponen su vida si todavía no son capaces de decidir de qué color pintarse el pelo, hoy con rayitos, mañana mejor negro.
¿Por qué les damos permiso a nuestras hijas de irse a dormir después de la disco a casa de una amiga y cargamos la responsabilidad de llevarlas a los novios de 19, 20 años quien sabe a qué hora y no sabemos ni cómo, pues puede ser que tome de más? ¿Por qué queremos creer que son maduros y responsables si nosotros mismos no lo estamos siendo? Nos volvemos ciegos a los peligros por comodidad, nos hacemos los ‘buena onda’, ‘es que yo sí le tengo confianza a mi hija’. Lo que tenemos es miedo!!, flojera, no queremos actuar como padres.
Nuestros hijos no necesitan que seamos sus amigos… Ellos ya tienen un montón de amigos de su edad. Nuestros hijos necesitan padres valientes y responsables, que pongan reglas seguras y luego estén ahí para ver que se cumplan.
¿Cómo va a depender la seguridad de mi hijo del barman de un antro o del agente de tránsito, o del dueño de la disco si cumple la ley y cierra a las 3:00 a.m. en lugar de las 6:00 a.m.?
Yo creo que sí debería haber una ley, pero para los padres de familia. Yo creo que sí debería de haber un horario, pero el que los padres pongan en su casa independientemente de la hora que cierren los antros.
¿De qué tenemos miedo, papás? ¿Por qué no podemos poner reglas para proteger a los hijos? ¿Por qué no podemos exigir que se cumplan?.
Si los jovenes no necesitaran guía, si no necesitaran límites o una autoridad a quien respetar… no existiríamos los padres.
Se nos encomendó una misión muy especial, la más grande: colaborar con Dios en la Creación y es a nosotros a quien se nos pedirá cuentas por nuestros hijos, no al dueño del bar, no al amigo de nuestro hijo que iba conduciendo borracho cuando chocaron, no al policía, no al maestro… ¡a nadie más!
Nunca, nadie podrá hacer que nuestros hijos regresen a casa a tiempo y a salvo, si nosotros no podemos hacerlo. No existe ley, ni horario, ni funcionario capaz de hacer por nuestros hijos lo que nosotros no queremos hacer;
ACTUAR COMO PADRES es muy difícil, claro, oír de ellos ‘es que todos dicen que eres mala onda, papá’, pues no importa! No estamos en campaña de elecciones para el papá más popular del año, ya cada quien tiene el padre que le tocó y sería estúpido poner en peligro la seguridad de nuestros hijos por quedar bien con sus amigos.
Es terriblemente injusto, además, que estén en peligro jóvenes que sí tienen reglas en su casa, que saben que al llegar, estarán esperándolos sus padres, desvelados pero contentos de saber que se divirtieron, y orgullosos de comprobar que van madurando y que actúan de acuerdo a lo que se les está tratando de inculcar: Libertad con Responsabilidad.
Es horrible oír de muertes de muchachos así, que han tenido la desgracia de toparse con esos otros jóvenes, hijos ‘Huérfanos’ de padres ‘buena onda’.
No estaría mal ganarnos el respeto de nuestros hijos, tomando las riendas de su vida, haciéndonos responsables de su hora de llegada, de lo que toman, de sus calificaciones, haciéndoles saber lo que esperamos de ellos y creando los medios para ayudarles en su lucha para conseguirlo.
Pongamos los pies en la tierra, seamos conscientes…
Los jóvenes lo único que necesitan, es que ACTUEMOS COMO PADRES!!

ARTÍCULO PUBLICADO EN EL HERALDO DE CHIHUAHUA,
por la Sra. Mónica Ruiz

CARTA A UN HIJO

07/08/2009

Era una mañana como cualquier otra. Yo, como siempre, me hallaba de mal humor.
Te regañé porque estabas tardando demasiado en desayunar, te grité porque no parabas de jugar con los cubiertos y te reprendí porque masticabas con la boca abierta.

Comenzaste a refunfuñar y entonces derramaste la leche sobre tu ropa. Furioso te levanté por el cabello y te empujé violentamente para que fueras a cambiarte de inmediato.

Camino a la escuela no hablaste. Sentado en el asiento del coche llevabas la mirada perdida. Te despediste de mi tímidamente y yo sólo te advertí que no te portaras mal.

Por la tarde, cuando regresé a casa después de un día de mucho trabajo, te encontré jugando en el jardín. Llevabas puestos tus pantalones nuevos y estabas sucio y mojado.

Frente a tus amiguitos te dije que debías cuidar la ropa y los zapatos; que parecía no interesarte mucho el sacrificio de tus padres para vestirte. Te hice entrar a la casa para que te cambiaras de ropa y mientras marchabas delante de mi te indiqué que caminaras erguido.

Más tarde continuaste haciendo ruido y corriendo por toda la casa.

A la hora de cenar arrojé la servilleta sobre la mesa y me puse de pie furioso porque no parabas de jugar. Con un golpe sobre la mesa grité que no soportaba más ese escándalo y subí a mi cuarto.

Al poco rato mi ira comenzó a apagarse.

Me di cuenta de que había exagerado mi postura y tuve el deseo de bajar para darte una caricia, pero no pude. Cómo podía un padre, después de hacer tal escena de indignación, mostrarse sumiso y arrepentido?

Luego escuché unos golpecitos en la puerta. ‘Adelante’ … dije, adivinando que eras tú. Abriste muy despacio y te detuviste indeciso en el umbral de la habitación.

Te miré con seriedad y pregunté: ¿Te vas a dormir? … ¿vienes a despedirte?

No contestaste. Caminaste lentamente con tus pequeños pasitos y sin que me lo esperara, aceleraste tu andar para echarte en mis brazos cariñosamente.

Te abracé ….. y con un nudo en la garganta percibí la ligereza de tu delgado cuerpecito.

Tus manitas rodearon fuertemente mi cuello y me diste un beso suavemente en la mejilla.

Sentí que mi alma se quebrantaba.

‘Hasta mañana papi’, me dijiste.

¿Qué es lo que estaba haciendo?

¿Por qué me desesperaba tan fácilmente?

Me había acostumbrado a tratarte como a una persona adulta, a exigirte como si fueras igual a mí y ciertamente no eras igual.

Tu tenias unas cualidades de las que yo carecía: eras legítimo, puro, bueno y sobretodo, sabias demostrar amor.

¿Por qué me costaba tanto trabajo?.

¿Por qué tenía el hábito de estar siempre enfadado?.

¿Qué es lo que me estaba ocurriendo?.

Yo también fui niño.

¿Cuándo fue que comencé a contaminarme?

Después de un rato entré a tu habitación y encendí con cuidado una lámpara.

Dormías profundamente.

Tu hermoso rostro estaba ruborizado, tu boca entreabierta, tu frente húmeda, tu aspecto indefenso como el de un bebé.

Me incliné para rozar con mis labios tu mejilla, respiré tu aroma limpio y dulce.

No pude contener el sollozo y cerré los ojos.

Una de mis lágrimas cayó en tu piel. No te inmutaste.

Me puse de rodillas y te pedí perdón en silencio.

Te cubrí cuidadosamente con las sábanas y salí de la habitación.

Si Dios me escucha y te permite vivir muchos años, algún día sabrás que los padres no somos perfectos, pero sobre todo, ojalá te des cuenta de que, pese a todos mis errores, te amo más que a mi vida.

‘Si lloras por haber perdido el Sol, entonces no podrás ver las estrellas’.

Con cariño… para los que somos padres y para los que algún día lo serán…

CARTA DE UNOS PADRES A SUS HIJOS

09/03/2009

Queridos hijos:
El día que me veáis mayor y ya no sea yo, tened paciencia e intentad entenderme.
Cuando comiendo me manche, cuando no pueda vestirme: tened paciencia. Recordad las horas que pasé enseñándoos.
Si cuando hablo vosotros, repito las mismas cosas, mil y una veces, no me interrumpas y escúchame.
Cuando erais pequeños a la hora de dormir, os tuve que explicar mil y una veces el mismo cuento hasta que os entraba el sueño.
No me avergoncéis cuando no quiera ducharme, ni me riñáis. Recordad cuando tenía que perseguiros y las mil excusas que inventaba para que quisierais bañaros.
Cuando veáis mi ignorancia sobre las nuevas tecnologías, os pido que me deis tiempo necesario y no me miréis con vuestra risa burlona.
Intenté enseñaros a hacer tantas cosas…Comer bien, vestiros… Y como afrontar la vida. Muchas cosas son producto del esfuerzo y la perseverancia de los todos.
Cuando en algún momento pierda la memoria, o el hilo de nuestra conversación, dadme el tiempo necesario para recordar. Y si no puedo hacerlo, no os pongáis nerviosos, seguramente lo más importante no era mi conversación y lo único que quería era estar con vosotros y que me escucharais.
Si alguna vez no quiero comer, no me obliguéis. Conozco bien cuando lo necesito y cuando no.
Cuando mis piernas cansadas no me dejen caminar…dadme vuestra mano amiga de la misma manera en que yo lo hice cuando vosotros disteis los primeros pasos.
Y cuando algún día te diga que ya no quiero vivir, que quiero morir, no os enfadéis. Algún día entenderéis que esto no tiene nada que ver con vosotros, ni con vuestro amor, ni con el mío.
Intentad entender que a mi edad ya no se vive, sino que se sobrevive.
Algún día entenderéis que pese a mis errores, siempre quise lo mejor para vosotros y que intenté preparar el camino que deberíais recorrer.
No debéis sentiros tristes, enfadados o impotentes por verme de esta manera. Debéis estar a mi lado, intentando comprenderme y ayudadme como lo hice con vosotros cuando empezasteis a vivir.
Ahora os toca a vosotros acompañarme en mi duro caminar.
Ayudadme a acabar mi camino, con amor y paciencia. Yo os pagaré con una sonrisa y con el inmenso amor que siempre os he tenido, aunque no haya sabido expresaroslo.
OS QUIERO HIJOS.

CARTA DE UNOS PADRES A SUS HIJOS

09/03/2009

Queridos hijos:
El día que me veáis mayor y ya no sea yo, tened paciencia e intentad entenderme.
Cuando comiendo me manche, cuando no pueda vestirme: tened paciencia. Recordad las horas que pasé enseñándoos.
Si cuando hablo vosotros, repito las mismas cosas, mil y una veces, no me interrumpas y escúchame.
Cuando erais pequeños a la hora de dormir, os tuve que explicar mil y una veces el mismo cuento hasta que os entraba el sueño.
No me avergoncéis cuando no quiera ducharme, ni me riñáis. Recordad cuando tenía que perseguiros y las mil excusas que inventaba para que quisierais bañaros.
Cuando veáis mi ignorancia sobre las nuevas tecnologías, os pido que me deis tiempo necesario y no me miréis con vuestra risa burlona.
Intenté enseñaros a hacer tantas cosas…Comer bien, vestiros… Y como afrontar la vida. Muchas cosas son producto del esfuerzo y la perseverancia de los todos.
Cuando en algún momento pierda la memoria, o el hilo de nuestra conversación, dadme el tiempo necesario para recordar. Y si no puedo hacerlo, no os pongáis nerviosos, seguramente lo más importante no era mi conversación y lo único que quería era estar con vosotros y que me escucharais.
Si alguna vez no quiero comer, no me obliguéis. Conozco bien cuando lo necesito y cuando no.
Cuando mis piernas cansadas no me dejen caminar…dadme vuestra mano amiga de la misma manera en que yo lo hice cuando vosotros disteis los primeros pasos.
Y cuando algún día te diga que ya no quiero vivir, que quiero morir, no os enfadéis. Algún día entenderéis que esto no tiene nada que ver con vosotros, ni con vuestro amor, ni con el mío.
Intentad entender que a mi edad ya no se vive, sino que se sobrevive.
Algún día entenderéis que pese a mis errores, siempre quise lo mejor para vosotros y que intenté preparar el camino que deberíais recorrer.
No debéis sentiros tristes, enfadados o impotentes por verme de esta manera. Debéis estar a mi lado, intentando comprenderme y ayudadme como lo hice con vosotros cuando empezasteis a vivir.
Ahora os toca a vosotros acompañarme en mi duro caminar.
Ayudadme a acabar mi camino, con amor y paciencia. Yo os pagaré con una sonrisa y con el inmenso amor que siempre os he tenido, aunque no haya sabido expresaroslo.
OS QUIERO HIJOS.

CARTA DE UNOS PADRES A SUS HIJOS

09/03/2009

Queridos hijos:
El día que me veáis mayor y ya no sea yo, tened paciencia e intentad entenderme.
Cuando comiendo me manche, cuando no pueda vestirme: tened paciencia. Recordad las horas que pasé enseñándoos.
Si cuando hablo vosotros, repito las mismas cosas, mil y una veces, no me interrumpas y escúchame.
Cuando erais pequeños a la hora de dormir, os tuve que explicar mil y una veces el mismo cuento hasta que os entraba el sueño.
No me avergoncéis cuando no quiera ducharme, ni me riñáis. Recordad cuando tenía que perseguiros y las mil excusas que inventaba para que quisierais bañaros.
Cuando veáis mi ignorancia sobre las nuevas tecnologías, os pido que me deis tiempo necesario y no me miréis con vuestra risa burlona.
Intenté enseñaros a hacer tantas cosas…Comer bien, vestiros… Y como afrontar la vida. Muchas cosas son producto del esfuerzo y la perseverancia de los todos.
Cuando en algún momento pierda la memoria, o el hilo de nuestra conversación, dadme el tiempo necesario para recordar. Y si no puedo hacerlo, no os pongáis nerviosos, seguramente lo más importante no era mi conversación y lo único que quería era estar con vosotros y que me escucharais.
Si alguna vez no quiero comer, no me obliguéis. Conozco bien cuando lo necesito y cuando no.
Cuando mis piernas cansadas no me dejen caminar…dadme vuestra mano amiga de la misma manera en que yo lo hice cuando vosotros disteis los primeros pasos.
Y cuando algún día te diga que ya no quiero vivir, que quiero morir, no os enfadéis. Algún día entenderéis que esto no tiene nada que ver con vosotros, ni con vuestro amor, ni con el mío.
Intentad entender que a mi edad ya no se vive, sino que se sobrevive.
Algún día entenderéis que pese a mis errores, siempre quise lo mejor para vosotros y que intenté preparar el camino que deberíais recorrer.
No debéis sentiros tristes, enfadados o impotentes por verme de esta manera. Debéis estar a mi lado, intentando comprenderme y ayudadme como lo hice con vosotros cuando empezasteis a vivir.
Ahora os toca a vosotros acompañarme en mi duro caminar.
Ayudadme a acabar mi camino, con amor y paciencia. Yo os pagaré con una sonrisa y con el inmenso amor que siempre os he tenido, aunque no haya sabido expresaroslo.
OS QUIERO HIJOS.

CARTA DE UNOS PADRES A SUS HIJOS

09/03/2009

Queridos hijos:
El día que me veáis mayor y ya no sea yo, tened paciencia e intentad entenderme.
Cuando comiendo me manche, cuando no pueda vestirme: tened paciencia. Recordad las horas que pasé enseñándoos.
Si cuando hablo vosotros, repito las mismas cosas, mil y una veces, no me interrumpas y escúchame.
Cuando erais pequeños a la hora de dormir, os tuve que explicar mil y una veces el mismo cuento hasta que os entraba el sueño.
No me avergoncéis cuando no quiera ducharme, ni me riñáis. Recordad cuando tenía que perseguiros y las mil excusas que inventaba para que quisierais bañaros.
Cuando veáis mi ignorancia sobre las nuevas tecnologías, os pido que me deis tiempo necesario y no me miréis con vuestra risa burlona.
Intenté enseñaros a hacer tantas cosas…Comer bien, vestiros… Y como afrontar la vida. Muchas cosas son producto del esfuerzo y la perseverancia de los todos.
Cuando en algún momento pierda la memoria, o el hilo de nuestra conversación, dadme el tiempo necesario para recordar. Y si no puedo hacerlo, no os pongáis nerviosos, seguramente lo más importante no era mi conversación y lo único que quería era estar con vosotros y que me escucharais.
Si alguna vez no quiero comer, no me obliguéis. Conozco bien cuando lo necesito y cuando no.
Cuando mis piernas cansadas no me dejen caminar…dadme vuestra mano amiga de la misma manera en que yo lo hice cuando vosotros disteis los primeros pasos.
Y cuando algún día te diga que ya no quiero vivir, que quiero morir, no os enfadéis. Algún día entenderéis que esto no tiene nada que ver con vosotros, ni con vuestro amor, ni con el mío.
Intentad entender que a mi edad ya no se vive, sino que se sobrevive.
Algún día entenderéis que pese a mis errores, siempre quise lo mejor para vosotros y que intenté preparar el camino que deberíais recorrer.
No debéis sentiros tristes, enfadados o impotentes por verme de esta manera. Debéis estar a mi lado, intentando comprenderme y ayudadme como lo hice con vosotros cuando empezasteis a vivir.
Ahora os toca a vosotros acompañarme en mi duro caminar.
Ayudadme a acabar mi camino, con amor y paciencia. Yo os pagaré con una sonrisa y con el inmenso amor que siempre os he tenido, aunque no haya sabido expresaroslo.
OS QUIERO HIJOS.