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EVOLUCION HOMINIDA

14/10/2009


Fuente: Los Calvitos

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AQUEL CHISTE

03/07/2009

Con el primer gobierno de José María Aznar (1996-2000) los descendientes de la generación de Franco volvieron a tener en sus manos el poder político.
Y surgió el siguiente chiste, que por entonces circulaba en España:

Durante el gobierno de Aznar el dictador Franco resucita de entre los muertos. Desde la fosa del monumental mausoleo fascista, del Valle de los Caídos, se arrastra hasta la entrada de la catedral rocosa. Allí se encuentra con el vigilante, que se sorprende al verle:

– ¿Pero cómo?, pregunta el vigilante, y responde Franco:

– ¡Aj, deja de admirarte! Diga, ¿quién gobierna en España?

– Su gente. Mire, el jefe del gobierno es Aznar…

– ¡Ah! El periodista Manuel Aznar Zubigaray, autor de la “Historia Militar de la Guerra en España”…

– ¡No! El nieto del periodista

– ¿Quién es el portavoz del gobierno?

– Pío Cabanillas

– ¡Muy inteligente el señor! ¡Cabanillas Gallas! ¡Mi ministro de Información!

– No, el hijo…

– ¿Quién es embajador en Marruecos?

– Arias Salgado

– ¡Bien! Mi otro ministro de Información y Turismo, Gabriel Arias Salgado.

– No, su hijo

– ¿Y cómo están las cosas en las Vascongadas y Cataluña?

– Ahora las regiones se denominan autonomías y el ministro, que las coordina, es Jesús Posada.

– ¡Posada Cacho! Mi fiel gobernador de Soria.

– No, el hijo… Y Oreja es ahora el representante del partido del gobierno en las Vascongadas…

– ¡Dios mío! ¡Ése es mi leal Marcelino!

– No, el sobrino

– ¿Y quién dirige la Justicia?

– Allí ahora hay uno nuevo, no sé su nombre. Su antecesor se llamaba Mariscal de Gante.

– ¡Claro! Mi director general de prensa, Jaime Mariscal de Gante.

– No, tampoco… la hija Margarita.

– ¿Y quien gobierna en mi querida Galicia?

– Fraga

– ¿El nieto?

– ¡No, su ministro!

Que resultó no tan viejo.

La historia continúa…

Franco resucita de nuevo… y pregunta a la enfermera:

– Franco (poniéndose al día): Srta. ¿Quién se halla ahora ocupando la Vicepresidencia del Gobierno de la Nación, sustituyendo a mi querido Arias Navarro?

– Enfermera: Teresita Fernández de la Vega.

– Franco (sorprendido): ¿Teresita, la hija de Wenceslao, el falangista camisa vieja alto cargo del Ministerio de Trabajo y fiel ayudante de Girón, el más falangista de mis ministros?

– Enfermera (titubeante): La misma, Excelencia.

– Franco: ¿Y de Ministro de la Gobernación?

– Enfermera: Bueno Excelencia, ahora se llama Ministro de Interior y está Alfredito Pérez Rubalcaba, el hijo de uno de vuestros militares más fieles al Régimen, suboficial de aviación.

– Franco (incrédulo): ¡Qué me dice! ¿No estará usted intentando engañarme para no darme un disgusto verdad?

– Enfermera: ¡Excelencia, por Dios!

– Franco: ¿Y quién está ahora al frente de los medios informativos del Régimen?

– Enfermera: Ehhhh… de los informativos del Régimen dice su Excelencia, pues de los informativos del Régimen diría que sigue Juan Luis Cebrián, tal y como su Excelencia lo dejó, el hijo del falangista Vicente Cebrián, su Jefe de Prensa del Movimiento.

– Franco (complacido): ¿Todavía le dura a Cebrianito el cargo que le concedí de Director de los Servicios Informativos? ¡Qué tío, cómo se agarran algunos a los cargos!

– Enfermera: Sí, Excelencia, Cebrianito, el mismo, el que dirigió Pueblo y Arriba.

– Franco: ¿Y de Presidente de las Cortes?

– Enfermera: Bueno Excelencia, ahora se llama Presidente del Congreso de los Diputados; hasta hace poco ha estado Manuel Marín, hijo de Marín el aguerrido falangista de Ciudad Real y Presidente de la Hermandad de Alféreces Provisionales, y ahora le ha sustituído José Bono también hijo de falangista.

– Franco (aliviado): Veo que por fin se ha resuelto la pugna entre el Opus y la Falange y que ganan estos últimos por goleada. ¿Y qué ha sido de Martín Villa, mi Ministro y Jefe Provincial del Movimiento?

– Enfermera: Ahora está en PRISA.

– Franco: ¿Qué es eso de PRISA? ¿Algo parecido al SEU o a la Prensa del Movimiento?

– Enfermera: No se le escapa una, Excelencia.

– Franco: ¿Y en el Ministerio de Justicia?

– Enfermera: Lo acaba de dejar Marianito Fernández Bermejo, el hijo del alcalde y Jefe Local del Movimiento de Arenas de San Pedro de Avila.

– Franco (perplejo): ¿Y por qué lo ha dejado?

-Enfermera: Por un afán desmedido por las cacerías Excelencia.

– Franco (encantado): ¡Ahhh…, veo que no han cambiado las buenas costumbres de antaño! ¿Y sigue habiendo buenos cotos de caza en La Mancha?

-Enfermera: Sí Excelencia, ya se ha cuidado mucho y bien de ello durante años José Bono, el actual Presidente del Congreso de los Diputados, y ahora le ha relevado y se encarga de ello José María Barreda.

-Franco: ¿Barreda, de los Barreda terratenientes y aristócratas manchegos descendientes del Marqués de Treviño fusilado el pobre por los rojos?

-Enfermera: Sí Excelencia.

-Franco (contento): ¡Qué bien, qué bien! Y en la tele, ¿qué? ¿Quién sigue?

– Enfermera: Pues los de siempre: Carmen Sevilla, Massiel, Conchita Velasco, Matías Prat, Víctor Manuel, que sigue cantando a la patria…

– Franco (asintiendo): ¡Hombre, el Víctor ése! ¡Pobre rapaz, siempre tan triste! Ni la del “Zampo y yo” ha conseguido alegrarle; ¡con tanto diente!… Recuerdo el empeño que ponía en ir con mis nietas al corrillo de Serrano, y luego las convidaba a comer paella en Riesgo. ¿Cómo era?… ¿Cómo era la estrofa de aquella canción que me dedicó? Cántela, si es tan amable…

– Enfermera (entonando):

“Otros vendrán que el camino más limpio hallarán.
Deben seguir por la senda que aquél nos marcó,
No han de ocultar,
hacia el hombre que trajo esta paz,
su admiración;
y, por favor, pido, siga esta paz.”

– Franco (sonriendo: Sí esa era, esa era; un poquito pesado el pobre, como decían mis nietas, “un coñazo”. Pero, en fin, a Carmen le daba mucha pena…

– Franco (pensativo): Y el Presidente del Gobierno de la Nación, ése de ahora, el de las cejas arqueadas, ¿Quién es?

– Enfermera: Es el nieto del capitán Lozano, el que sirvió en Asturias a sus órdenes y aplastó la revuelta de los mineros insurgentes.

– Franco (encantado): ¡Qué me dice, el nieto del capitán Lozano! ¿Y qué tal Presidente es, ya es digno de la memoria de su antepasado?

– Enfermera: Pues… sí…, precisamente es el más acérrimo defensor de la Memoria Histórica, Excelencia,… ehh… digamos que se acuerda mucho y en todo momento de su Excelencia.

– Franco (satisfecho): ¡Qué bien, que bien, parece increíble! ¿Y qué hace ahora?

– Enfermera: Ha vuelto de Estados Unidos. Se autoinvitó a una reunión ocupando una silla de Francia para arreglar la economía mundial, que está por los suelos.

– Franco: ¿Otro Plan Marshall, quizá?

– Enfermera: Más o menos, Excelencia.

– Franco: Por cierto, ¿Siguen estudiando los niños Formación del Espíritu Nacional?

– Enfermera: ¡Oh sí Excelencia, por supuesto, más que nunca! Ahora se llama Educación para la Ciudadanía.

-Franco (despectivamente): ¿Y la Casa Real, cómo está la Casa Real?

Enfermera: Como su Excelencia la dejó, al frente está el Rey Don Juan Carlos y la Reina Doña Sofía, y de Jefe de la Casa Real está Albertito Aza íntimo amigo del Presidente Zapatero y de Juan Luis Cebrián e hijo de Aza, el militar de Marruecos que fue el primero en unirse a su Excelencia el 18 de Julio.

– Franco (con cólera repentina): ¿Y quién…? ¿Quién coño es ese Zerolo de Tenerife del que les oigo murmurar?

– Enfermera: ¡Ah sí Excelencia! Es el nieto de Miguel Zerolo Fuentes, el brillante fascista Jefe de Sección de Acción Ciudadana, Fiscal Militar y Juez Instructor Militar especialista en delitos de rebelión a la Patria. Y su tío abuelo, Tomás Zerolo Fuentes, médico encargado por Vd. de la organización de los servicios médicos en los frentes de guerra y fundador después de la Clínica Zerolo. Ambos hermanos fueron condecorados con la Medalla de Bronce de la Santa Cruz por ser de los primeros voluntarios que se presentaron el mismo 18 de julio en el Gobierno Militar para “salvar a España”.

– Franco: Perfecto, no pensaba que lo había dejado todo atado y tan bien atado, les di cuarenta años de paz y me alegro de que todo siga igual que antes y que sigan guiando a España y a los españoles los de siempre en pro de la convivencia y la paz entre los españoles.

!Adios Dictadura, adios¡.

NOTA: Las personas evolucionan, y normalmente los intelectuales son progresistas.
Lo bueno o malo que tiene la democracia, es que votan hasta los tontos de los cojones. Y los listos, y los tontos del culo, y los pobres, los ricos, los feos, los guapos, y los tontos útiles, los deslenguados, los destripaterrones, los jornaleros, los pensionistas, los albañiles, los que tienen algo que decir y los que no, los tontorrones, los científicos, los obreros, los corruptos, los honrados, los artistas y, así, hasta que nos cansemos, cada uno vota a quién le parece mejor en conciencia o para su bolsillo.

AQUEL CHISTE

03/07/2009

Con el primer gobierno de José María Aznar (1996-2000) los descendientes de la generación de Franco volvieron a tener en sus manos el poder político.
Y surgió el siguiente chiste, que por entonces circulaba en España:

Durante el gobierno de Aznar el dictador Franco resucita de entre los muertos. Desde la fosa del monumental mausoleo fascista, del Valle de los Caídos, se arrastra hasta la entrada de la catedral rocosa. Allí se encuentra con el vigilante, que se sorprende al verle:

– ¿Pero cómo?, pregunta el vigilante, y responde Franco:

– ¡Aj, deja de admirarte! Diga, ¿quién gobierna en España?

– Su gente. Mire, el jefe del gobierno es Aznar…

– ¡Ah! El periodista Manuel Aznar Zubigaray, autor de la “Historia Militar de la Guerra en España”…

– ¡No! El nieto del periodista

– ¿Quién es el portavoz del gobierno?

– Pío Cabanillas

– ¡Muy inteligente el señor! ¡Cabanillas Gallas! ¡Mi ministro de Información!

– No, el hijo…

– ¿Quién es embajador en Marruecos?

– Arias Salgado

– ¡Bien! Mi otro ministro de Información y Turismo, Gabriel Arias Salgado.

– No, su hijo

– ¿Y cómo están las cosas en las Vascongadas y Cataluña?

– Ahora las regiones se denominan autonomías y el ministro, que las coordina, es Jesús Posada.

– ¡Posada Cacho! Mi fiel gobernador de Soria.

– No, el hijo… Y Oreja es ahora el representante del partido del gobierno en las Vascongadas…

– ¡Dios mío! ¡Ése es mi leal Marcelino!

– No, el sobrino

– ¿Y quién dirige la Justicia?

– Allí ahora hay uno nuevo, no sé su nombre. Su antecesor se llamaba Mariscal de Gante.

– ¡Claro! Mi director general de prensa, Jaime Mariscal de Gante.

– No, tampoco… la hija Margarita.

– ¿Y quien gobierna en mi querida Galicia?

– Fraga

– ¿El nieto?

– ¡No, su ministro!

Que resultó no tan viejo.

La historia continúa…

Franco resucita de nuevo… y pregunta a la enfermera:

– Franco (poniéndose al día): Srta. ¿Quién se halla ahora ocupando la Vicepresidencia del Gobierno de la Nación, sustituyendo a mi querido Arias Navarro?

– Enfermera: Teresita Fernández de la Vega.

– Franco (sorprendido): ¿Teresita, la hija de Wenceslao, el falangista camisa vieja alto cargo del Ministerio de Trabajo y fiel ayudante de Girón, el más falangista de mis ministros?

– Enfermera (titubeante): La misma, Excelencia.

– Franco: ¿Y de Ministro de la Gobernación?

– Enfermera: Bueno Excelencia, ahora se llama Ministro de Interior y está Alfredito Pérez Rubalcaba, el hijo de uno de vuestros militares más fieles al Régimen, suboficial de aviación.

– Franco (incrédulo): ¡Qué me dice! ¿No estará usted intentando engañarme para no darme un disgusto verdad?

– Enfermera: ¡Excelencia, por Dios!

– Franco: ¿Y quién está ahora al frente de los medios informativos del Régimen?

– Enfermera: Ehhhh… de los informativos del Régimen dice su Excelencia, pues de los informativos del Régimen diría que sigue Juan Luis Cebrián, tal y como su Excelencia lo dejó, el hijo del falangista Vicente Cebrián, su Jefe de Prensa del Movimiento.

– Franco (complacido): ¿Todavía le dura a Cebrianito el cargo que le concedí de Director de los Servicios Informativos? ¡Qué tío, cómo se agarran algunos a los cargos!

– Enfermera: Sí, Excelencia, Cebrianito, el mismo, el que dirigió Pueblo y Arriba.

– Franco: ¿Y de Presidente de las Cortes?

– Enfermera: Bueno Excelencia, ahora se llama Presidente del Congreso de los Diputados; hasta hace poco ha estado Manuel Marín, hijo de Marín el aguerrido falangista de Ciudad Real y Presidente de la Hermandad de Alféreces Provisionales, y ahora le ha sustituído José Bono también hijo de falangista.

– Franco (aliviado): Veo que por fin se ha resuelto la pugna entre el Opus y la Falange y que ganan estos últimos por goleada. ¿Y qué ha sido de Martín Villa, mi Ministro y Jefe Provincial del Movimiento?

– Enfermera: Ahora está en PRISA.

– Franco: ¿Qué es eso de PRISA? ¿Algo parecido al SEU o a la Prensa del Movimiento?

– Enfermera: No se le escapa una, Excelencia.

– Franco: ¿Y en el Ministerio de Justicia?

– Enfermera: Lo acaba de dejar Marianito Fernández Bermejo, el hijo del alcalde y Jefe Local del Movimiento de Arenas de San Pedro de Avila.

– Franco (perplejo): ¿Y por qué lo ha dejado?

-Enfermera: Por un afán desmedido por las cacerías Excelencia.

– Franco (encantado): ¡Ahhh…, veo que no han cambiado las buenas costumbres de antaño! ¿Y sigue habiendo buenos cotos de caza en La Mancha?

-Enfermera: Sí Excelencia, ya se ha cuidado mucho y bien de ello durante años José Bono, el actual Presidente del Congreso de los Diputados, y ahora le ha relevado y se encarga de ello José María Barreda.

-Franco: ¿Barreda, de los Barreda terratenientes y aristócratas manchegos descendientes del Marqués de Treviño fusilado el pobre por los rojos?

-Enfermera: Sí Excelencia.

-Franco (contento): ¡Qué bien, qué bien! Y en la tele, ¿qué? ¿Quién sigue?

– Enfermera: Pues los de siempre: Carmen Sevilla, Massiel, Conchita Velasco, Matías Prat, Víctor Manuel, que sigue cantando a la patria…

– Franco (asintiendo): ¡Hombre, el Víctor ése! ¡Pobre rapaz, siempre tan triste! Ni la del “Zampo y yo” ha conseguido alegrarle; ¡con tanto diente!… Recuerdo el empeño que ponía en ir con mis nietas al corrillo de Serrano, y luego las convidaba a comer paella en Riesgo. ¿Cómo era?… ¿Cómo era la estrofa de aquella canción que me dedicó? Cántela, si es tan amable…

– Enfermera (entonando):

“Otros vendrán que el camino más limpio hallarán.
Deben seguir por la senda que aquél nos marcó,
No han de ocultar,
hacia el hombre que trajo esta paz,
su admiración;
y, por favor, pido, siga esta paz.”

– Franco (sonriendo: Sí esa era, esa era; un poquito pesado el pobre, como decían mis nietas, “un coñazo”. Pero, en fin, a Carmen le daba mucha pena…

– Franco (pensativo): Y el Presidente del Gobierno de la Nación, ése de ahora, el de las cejas arqueadas, ¿Quién es?

– Enfermera: Es el nieto del capitán Lozano, el que sirvió en Asturias a sus órdenes y aplastó la revuelta de los mineros insurgentes.

– Franco (encantado): ¡Qué me dice, el nieto del capitán Lozano! ¿Y qué tal Presidente es, ya es digno de la memoria de su antepasado?

– Enfermera: Pues… sí…, precisamente es el más acérrimo defensor de la Memoria Histórica, Excelencia,… ehh… digamos que se acuerda mucho y en todo momento de su Excelencia.

– Franco (satisfecho): ¡Qué bien, que bien, parece increíble! ¿Y qué hace ahora?

– Enfermera: Ha vuelto de Estados Unidos. Se autoinvitó a una reunión ocupando una silla de Francia para arreglar la economía mundial, que está por los suelos.

– Franco: ¿Otro Plan Marshall, quizá?

– Enfermera: Más o menos, Excelencia.

– Franco: Por cierto, ¿Siguen estudiando los niños Formación del Espíritu Nacional?

– Enfermera: ¡Oh sí Excelencia, por supuesto, más que nunca! Ahora se llama Educación para la Ciudadanía.

-Franco (despectivamente): ¿Y la Casa Real, cómo está la Casa Real?

Enfermera: Como su Excelencia la dejó, al frente está el Rey Don Juan Carlos y la Reina Doña Sofía, y de Jefe de la Casa Real está Albertito Aza íntimo amigo del Presidente Zapatero y de Juan Luis Cebrián e hijo de Aza, el militar de Marruecos que fue el primero en unirse a su Excelencia el 18 de Julio.

– Franco (con cólera repentina): ¿Y quién…? ¿Quién coño es ese Zerolo de Tenerife del que les oigo murmurar?

– Enfermera: ¡Ah sí Excelencia! Es el nieto de Miguel Zerolo Fuentes, el brillante fascista Jefe de Sección de Acción Ciudadana, Fiscal Militar y Juez Instructor Militar especialista en delitos de rebelión a la Patria. Y su tío abuelo, Tomás Zerolo Fuentes, médico encargado por Vd. de la organización de los servicios médicos en los frentes de guerra y fundador después de la Clínica Zerolo. Ambos hermanos fueron condecorados con la Medalla de Bronce de la Santa Cruz por ser de los primeros voluntarios que se presentaron el mismo 18 de julio en el Gobierno Militar para “salvar a España”.

– Franco: Perfecto, no pensaba que lo había dejado todo atado y tan bien atado, les di cuarenta años de paz y me alegro de que todo siga igual que antes y que sigan guiando a España y a los españoles los de siempre en pro de la convivencia y la paz entre los españoles.

!Adios Dictadura, adios¡.

NOTA: Las personas evolucionan, y normalmente los intelectuales son progresistas.
Lo bueno o malo que tiene la democracia, es que votan hasta los tontos de los cojones. Y los listos, y los tontos del culo, y los pobres, los ricos, los feos, los guapos, y los tontos útiles, los deslenguados, los destripaterrones, los jornaleros, los pensionistas, los albañiles, los que tienen algo que decir y los que no, los tontorrones, los científicos, los obreros, los corruptos, los honrados, los artistas y, así, hasta que nos cansemos, cada uno vota a quién le parece mejor en conciencia o para su bolsillo.

EN HONOR DE CHARLES DARWIN

03/02/2009

El naturalista británico Charles Darwin, con su teoría de la selección natural de las especies, rebatía la idea de la creación de origen divino. El 12 de febrero próximo, cuando se celebrará el bicentenario de su nacimiento, aún es objeto de rechazo por los partidarios del creacionismo, llamado ahora “diseño inteligente”.
Nada hacía presagiar en la apacible vida de Charles Robert Darwin, nacido en Shrewsbury (centro de Reino Unido) en una familia acomodada de la Inglaterra victoriana, que acabaría por socavar los cimientos sobre los que se asentaban las ciencias naturales de la época, y que se convertiría en un científico revolucionario.
Hijo de un eminente médico de la alta sociedad, Robert Waring Darwin, comenzó estudios de Medicina en Edimburgo, aunque solo completó dos años, dada su aversión a las operaciones quirúrgicas. Su padre le propuso entonces que fuera a Cambridge para que se convirtiera en pastor protestante, pero en esa universidad desarrolló un gran interés por la historia natural, cuando asistió voluntariamente a las clases del botánico y entomólogo reverendo John Henslow.
Henslow cambiaría la vida de Darwin al darle la oportunidad de embarcarse en 1831 como naturalista con el capitán Robert Fitzroy para una expedición alrededor del mundo en el barco Beagle, de la Armada Real británica.
De 1831 a 1836, recorrió gran parte del hemisferio sur, estudió su fauna y flora, y recogió fósiles.
Laboratorio natural
Fueron las islas Galápagos, un archipiélago situado junto a Ecuador, con sus extrañas especies originadas en Sudamérica, pero que habían evolucionado de un modo distinto, las que reafirmaron su teoría de la selección natural. La rica biodiversidad de las Galápagos se vio favorecida por su aislamiento del continente y entre islas.
A su regreso al Reino Unido e influenciado por el geólogo Charles Lyell, quien sostenía que el mundo se había formado no por medio de grandes catástrofes, sino por el efecto de procesos graduales como el viento o los volcanes, llegó a la conclusión de que la vida evoluciona y las especies se adaptan a su entorno.
Con 27 años, el naturalista había reunido mayor cantidad de información científica que la acumulada por la mayoría de las personas durante toda su vida. Su producción abarcó 17 libros y más de 150 artículos.
Luego de 23 años de maduración de su teoría —a sabiendas del profundo impacto que ésta causaría— compilada en su obra que le daría fama universal, El origen de las especies, publicada el 24 de noviembre de 1859, Darwin llevó a la ruptura de las ciencias naturales con el dogma de la creación independiente de las especies, en el que acuñó entonces el concepto de selección natural para explicar por qué algunos animales sobrevivían y, en cambio, otros morían antes de reproducirse.
El libro de Darwin se agotó en su primeros días de venta al público, y fue impactante porque presentaba gran cantidad de información, con argumentos muy bien desarrollados, fruto de sus numerosas investigaciones de campo.
Darwin creía que toda la vida en la Tierra evolucionó durante millones de años a partir de unos pocos ancestros comunes y que mediante un mecanismo de selección natural se llegó a las especies que hoy pueblan el planeta.
Derribó creencias
La revolución intelectual generada por Darwin abarcó mucho más que la biología, al causar el derrumbe de creencias fundamentales de su época.
El naturalista alimentó la polémica al introducir la idea de que los humanos surgieron de forma evolutiva al igual que ocurre con el resto del mundo viviente, es decir, el hombre y el mono tienen un ancestro común, teoría expuesta en su obra El origen del hombre y la selección sexual (1871).
Sin embargo, sus obras son objeto de debate y ataque por los sectores “creacionistas” o del llamado “diseño inteligente”, que aún defienden la mano de un ser superior.
Avalada por la Iglesia Católica estadounidense, la teoría del “diseño inteligente” establece que el proceso de la vida es demasiado complejo como para explicarla en términos naturales.
Los “creacionistas” defienden su posición y aseguran que la evolución es una teoría no demostrada.
“La teoría ha permitido enormes avances en medicina, agricultura, conservación y mucho más”, aseguró Michael Zimmerman, del Colegio de Artes y Ciencias de la Universidad Butler, en Indiana, EE. UU.
Además, es una de las teorías más respaldadas por la ciencia y “nadie ha podido hasta ahora plantear una alternativa al cambio evolutivo”, agregó.
Pese a la polémica, es indudable la contribución científica de Darwin al mundo, que dejó a los 73 años haciendo lo que más le gustaba. “Cuando me vea obligado a renunciar a la observación y a la experimentación, moriré”, escribió en sus últimos años.
Por Brenda Martínez-Información de agencias y sitios de internet.

EN HONOR DE CHARLES DARWIN

03/02/2009

El naturalista británico Charles Darwin, con su teoría de la selección natural de las especies, rebatía la idea de la creación de origen divino. El 12 de febrero próximo, cuando se celebrará el bicentenario de su nacimiento, aún es objeto de rechazo por los partidarios del creacionismo, llamado ahora “diseño inteligente”.
Nada hacía presagiar en la apacible vida de Charles Robert Darwin, nacido en Shrewsbury (centro de Reino Unido) en una familia acomodada de la Inglaterra victoriana, que acabaría por socavar los cimientos sobre los que se asentaban las ciencias naturales de la época, y que se convertiría en un científico revolucionario.
Hijo de un eminente médico de la alta sociedad, Robert Waring Darwin, comenzó estudios de Medicina en Edimburgo, aunque solo completó dos años, dada su aversión a las operaciones quirúrgicas. Su padre le propuso entonces que fuera a Cambridge para que se convirtiera en pastor protestante, pero en esa universidad desarrolló un gran interés por la historia natural, cuando asistió voluntariamente a las clases del botánico y entomólogo reverendo John Henslow.
Henslow cambiaría la vida de Darwin al darle la oportunidad de embarcarse en 1831 como naturalista con el capitán Robert Fitzroy para una expedición alrededor del mundo en el barco Beagle, de la Armada Real británica.
De 1831 a 1836, recorrió gran parte del hemisferio sur, estudió su fauna y flora, y recogió fósiles.
Laboratorio natural
Fueron las islas Galápagos, un archipiélago situado junto a Ecuador, con sus extrañas especies originadas en Sudamérica, pero que habían evolucionado de un modo distinto, las que reafirmaron su teoría de la selección natural. La rica biodiversidad de las Galápagos se vio favorecida por su aislamiento del continente y entre islas.
A su regreso al Reino Unido e influenciado por el geólogo Charles Lyell, quien sostenía que el mundo se había formado no por medio de grandes catástrofes, sino por el efecto de procesos graduales como el viento o los volcanes, llegó a la conclusión de que la vida evoluciona y las especies se adaptan a su entorno.
Con 27 años, el naturalista había reunido mayor cantidad de información científica que la acumulada por la mayoría de las personas durante toda su vida. Su producción abarcó 17 libros y más de 150 artículos.
Luego de 23 años de maduración de su teoría —a sabiendas del profundo impacto que ésta causaría— compilada en su obra que le daría fama universal, El origen de las especies, publicada el 24 de noviembre de 1859, Darwin llevó a la ruptura de las ciencias naturales con el dogma de la creación independiente de las especies, en el que acuñó entonces el concepto de selección natural para explicar por qué algunos animales sobrevivían y, en cambio, otros morían antes de reproducirse.
El libro de Darwin se agotó en su primeros días de venta al público, y fue impactante porque presentaba gran cantidad de información, con argumentos muy bien desarrollados, fruto de sus numerosas investigaciones de campo.
Darwin creía que toda la vida en la Tierra evolucionó durante millones de años a partir de unos pocos ancestros comunes y que mediante un mecanismo de selección natural se llegó a las especies que hoy pueblan el planeta.
Derribó creencias
La revolución intelectual generada por Darwin abarcó mucho más que la biología, al causar el derrumbe de creencias fundamentales de su época.
El naturalista alimentó la polémica al introducir la idea de que los humanos surgieron de forma evolutiva al igual que ocurre con el resto del mundo viviente, es decir, el hombre y el mono tienen un ancestro común, teoría expuesta en su obra El origen del hombre y la selección sexual (1871).
Sin embargo, sus obras son objeto de debate y ataque por los sectores “creacionistas” o del llamado “diseño inteligente”, que aún defienden la mano de un ser superior.
Avalada por la Iglesia Católica estadounidense, la teoría del “diseño inteligente” establece que el proceso de la vida es demasiado complejo como para explicarla en términos naturales.
Los “creacionistas” defienden su posición y aseguran que la evolución es una teoría no demostrada.
“La teoría ha permitido enormes avances en medicina, agricultura, conservación y mucho más”, aseguró Michael Zimmerman, del Colegio de Artes y Ciencias de la Universidad Butler, en Indiana, EE. UU.
Además, es una de las teorías más respaldadas por la ciencia y “nadie ha podido hasta ahora plantear una alternativa al cambio evolutivo”, agregó.
Pese a la polémica, es indudable la contribución científica de Darwin al mundo, que dejó a los 73 años haciendo lo que más le gustaba. “Cuando me vea obligado a renunciar a la observación y a la experimentación, moriré”, escribió en sus últimos años.
Por Brenda Martínez-Información de agencias y sitios de internet.

EN HONOR DE CHARLES DARWIN

03/02/2009

El naturalista británico Charles Darwin, con su teoría de la selección natural de las especies, rebatía la idea de la creación de origen divino. El 12 de febrero próximo, cuando se celebrará el bicentenario de su nacimiento, aún es objeto de rechazo por los partidarios del creacionismo, llamado ahora “diseño inteligente”.
Nada hacía presagiar en la apacible vida de Charles Robert Darwin, nacido en Shrewsbury (centro de Reino Unido) en una familia acomodada de la Inglaterra victoriana, que acabaría por socavar los cimientos sobre los que se asentaban las ciencias naturales de la época, y que se convertiría en un científico revolucionario.
Hijo de un eminente médico de la alta sociedad, Robert Waring Darwin, comenzó estudios de Medicina en Edimburgo, aunque solo completó dos años, dada su aversión a las operaciones quirúrgicas. Su padre le propuso entonces que fuera a Cambridge para que se convirtiera en pastor protestante, pero en esa universidad desarrolló un gran interés por la historia natural, cuando asistió voluntariamente a las clases del botánico y entomólogo reverendo John Henslow.
Henslow cambiaría la vida de Darwin al darle la oportunidad de embarcarse en 1831 como naturalista con el capitán Robert Fitzroy para una expedición alrededor del mundo en el barco Beagle, de la Armada Real británica.
De 1831 a 1836, recorrió gran parte del hemisferio sur, estudió su fauna y flora, y recogió fósiles.
Laboratorio natural
Fueron las islas Galápagos, un archipiélago situado junto a Ecuador, con sus extrañas especies originadas en Sudamérica, pero que habían evolucionado de un modo distinto, las que reafirmaron su teoría de la selección natural. La rica biodiversidad de las Galápagos se vio favorecida por su aislamiento del continente y entre islas.
A su regreso al Reino Unido e influenciado por el geólogo Charles Lyell, quien sostenía que el mundo se había formado no por medio de grandes catástrofes, sino por el efecto de procesos graduales como el viento o los volcanes, llegó a la conclusión de que la vida evoluciona y las especies se adaptan a su entorno.
Con 27 años, el naturalista había reunido mayor cantidad de información científica que la acumulada por la mayoría de las personas durante toda su vida. Su producción abarcó 17 libros y más de 150 artículos.
Luego de 23 años de maduración de su teoría —a sabiendas del profundo impacto que ésta causaría— compilada en su obra que le daría fama universal, El origen de las especies, publicada el 24 de noviembre de 1859, Darwin llevó a la ruptura de las ciencias naturales con el dogma de la creación independiente de las especies, en el que acuñó entonces el concepto de selección natural para explicar por qué algunos animales sobrevivían y, en cambio, otros morían antes de reproducirse.
El libro de Darwin se agotó en su primeros días de venta al público, y fue impactante porque presentaba gran cantidad de información, con argumentos muy bien desarrollados, fruto de sus numerosas investigaciones de campo.
Darwin creía que toda la vida en la Tierra evolucionó durante millones de años a partir de unos pocos ancestros comunes y que mediante un mecanismo de selección natural se llegó a las especies que hoy pueblan el planeta.
Derribó creencias
La revolución intelectual generada por Darwin abarcó mucho más que la biología, al causar el derrumbe de creencias fundamentales de su época.
El naturalista alimentó la polémica al introducir la idea de que los humanos surgieron de forma evolutiva al igual que ocurre con el resto del mundo viviente, es decir, el hombre y el mono tienen un ancestro común, teoría expuesta en su obra El origen del hombre y la selección sexual (1871).
Sin embargo, sus obras son objeto de debate y ataque por los sectores “creacionistas” o del llamado “diseño inteligente”, que aún defienden la mano de un ser superior.
Avalada por la Iglesia Católica estadounidense, la teoría del “diseño inteligente” establece que el proceso de la vida es demasiado complejo como para explicarla en términos naturales.
Los “creacionistas” defienden su posición y aseguran que la evolución es una teoría no demostrada.
“La teoría ha permitido enormes avances en medicina, agricultura, conservación y mucho más”, aseguró Michael Zimmerman, del Colegio de Artes y Ciencias de la Universidad Butler, en Indiana, EE. UU.
Además, es una de las teorías más respaldadas por la ciencia y “nadie ha podido hasta ahora plantear una alternativa al cambio evolutivo”, agregó.
Pese a la polémica, es indudable la contribución científica de Darwin al mundo, que dejó a los 73 años haciendo lo que más le gustaba. “Cuando me vea obligado a renunciar a la observación y a la experimentación, moriré”, escribió en sus últimos años.
Por Brenda Martínez-Información de agencias y sitios de internet.